SECCIONES

martes, 19 de noviembre de 2013

Por los niños del tifón

"Los niños son los más vulnerables en este tipo de emergencias, porque se quedan desprotegidos" 

Esa ha sido una de las frases que más he escuchado estos días con la tragedia sucedida en Filipinas. Hoy les dedico este post a todos esos pequeños que siguen ahí, intentando buscar comida, sin cobijo, sin familia, sin protección, y que lamentablemente es posible que jamás se recuperen al cien por cien del trauma vivido, especialmente porque no reciben el apoyo y la ayuda que se merecen y que deberían tener como niños... porque tienen unos Derechos, ¿no?


Entonces, ¿por qué se quedan desprotegidos los niños? ¿Por qué no se puede garantizar que, ante sucesos así, el objetivo principal es protegerlos y velar por el cumplimiento de esos derechos de los que tanto se hacen eco?
Realmente, ¿importan a los ''cabecillas ricachones'' los niños que viven en estos países donde, además, a la pobreza se le unen estas catástrofes? Me lo cuestiono muchas veces, porque la situación no ha cambiado. Confucio decía “dale un pescado a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá siempre”. Estos niños intentan sobrevivir al día con lo que encuentra o le dan, porque nadie les enseña cómo rehacer su vida. Las casas se siguen fabricando igual, siguen viviendo personas en lugares de máximo riesgo ambiental...

¿Se ha recuperado Haití de su terremoto, tres años después? La respuesta es no.

''Pese a algunas tímidas mejoras en salud y educación, 350.000 personas aún viven en 496 campamentos de refugiados en el país más pobre de América''

Lee la noticia completa aquí


 Y pasará lo mismo con Filipinas, muy a mi pesar. ¿Cómo conmemorar el Día del Niño si hay millones que no son atendidos, que no gozan de sus derechos, que malviven, que no van a la escuela y que se ven forzados a trabajar? 
Ellos son niños. Con las mismas ilusiones, ganas de jugar, de sonreír, de divertirse, de aprender, que cualquier otro. Pero no se les brindan oportunidades suficientes. 

Y lo más triste de todo, es que la culpa no la tienen ellos ni sus familias.



2 comentarios:

  1. Una entrada fabulosa y muy cargada de razón. Gracias por compartirla. Un saludo.

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  2. Una verdad como una catedral. :) Muchas gracias por compartir. Un beso

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