SECCIONES

viernes, 28 de junio de 2013

¡A comer frutas y verduras!

Día tras día, y el pequeño sigue sin querer la fruta y la verdura. ¿Y qué hacer? ¡Poner en marcha la imaginación! ¿Y si cambiamos el enfoque con el que intentamos que el niño coma frutas y verduras? ¿Y si se lo hacemos de manera placentera? 

Hoy compartimos varias ideas para poner en práctica tanto en casa como en el cole con los peques para fomentar el consumo de frutas y verduras.

1. Leer o hacer títeres con cuentos donde  los personajes sean frutas y verduras.

jueves, 27 de junio de 2013

Sin miedo

Este es el título elegido por los alumnos de 3º de Primaria del CEIP Vicente Ferrer Ramos para el cortometraje elaborado con ayuda de su profe, Lorenzo Latorre, y las familias de los niños, con el propósito de ayudar a los chicos a relativizar sus miedos, poniendo en marcha este proyecto audiovisual.
Ganador del primer premio del III Concurso de Buenas Prácticas - Mejora tu escuela pública' convocado por La Caixa, en él los alumnos cuentan sus mayores temores para ayudar a otros niños a restar importancia a los dráculas, zombies y demás seres oscuros de sus tediosas noches.

miércoles, 26 de junio de 2013

Un sobre muy original




Para guardar sus papelitos más importantes, para introducir una felicitación, un libro de regalo... ¡o para pasar un rato divertidísimo! 
¡Simplemente se trata de dar vida y originalidad a un sobrecito!

Los materiales que necesitaremos son:

- Cartulina
- Rotulador (en este caso, plateado, negro y rosa)
- Tijeras
- Pegamento
- Grapas

1. Para empezar, elaboraremos el sobre. Cortaremos un trozo rectangular de cartulina negra (del color que queramos que sea la cara del animal) y la doblaremos por la mitad.

2. Después, para pegar mejor los bordes y formar el sobre, cortaremos en diagonal las esquinas y las doblaremos 1 cm hacia dentro. Luego, con una grapadora, uniremos ambos lados (¡me olvidé de sacar foto de esto!).

3. Ya tenemos la base, que es el sobre. ¡Ahora toca darle vida! El peque tiene que elegir qué es lo que quiere reflejar: un animal, una persona... En este caso, elegí un conejito.

4. Cortamos en cartulina del color que deseemos los ojos, la nariz, y las orejas y los pegamos formando una cara.

5. La boca, o determinados detalles, los hacemos con rotulador plateado, así como repasar los bordes de las partes de la cara para que destaque más.

6. Pegamos un hilo en la parte interior del sobre (opcional, solo si queremos colgarlo).

¡Y YA TENEMOS UN MARAVILLOSO SOBRE CONEJITO!
¿A qué esperas para hacer tu sobre original?
¡Déjanos tu foto o comentario!

viernes, 21 de junio de 2013

Flor roja de tallo verde

Hoy es el turno de la reflexión, con un precioso cuento de Helen E. Bluckey.

'Flor roja de tallo verde' 

Una vez un niño fue a la escuela. El niño era bien pequeño, la escuela era bien grande. Pero cuando el niño vio que podía caminar hacia el aula desde la puerta de la calle, se sintió feliz y la escuela ya no le pareció tan grande como antes.

Poco tiempo después, una mañana la maestra dijo:

- Hoy vamos a hacer un dibujo.
- ¡Bien! – pensó el niño, porque le gustaba dibujar.

Y podía hacer todas esas cosas que le gustaban: leones y tigres,  gallinas y vacas, trenes y barcos. Así que tomó su caja de lápices de colores y se puso a dibujar.
Pero la maestra dijo:

- ¡Esperen! ¡Todavía no es hora de comenzar!

Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos.

- Ahora sí, dijo la maestra, hoy vamos a dibujar flores.

- ¡Qué bien! Pensó el niño, porque a él le encantaba dibujar flores. Y comenzó a dibujar flores muy bonitas con su lápiz rosa, naranja, y azul.

Pero la maestra interrumpió y dijo:

- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo hay que hacerlas. - ¡Así!, dijo dibujando una flor roja con el tallo verde. ¡Ahora pueden comenzar!

El niño miró la flor de la maestra y luego miró la suya. A él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada. Simplemente guardó su papel, cogió otro e hizo una flor como la de la maestra: roja, con el tallo verde.

Otro día, cuando el niño llegó al aula, la maestra dijo:

- ¡Hoy vamos a trabajar con plastilina!
- ¡Bien! Pensó el niño. Podía hacer todo tipo de cosas con plastilina: gatos y muñecos de nieve, elefantes y conejos, coches y camiones… Y comenzó a apretar y a amasar la bola de plastilina. Pero la maestra interrumpió y dijo:

- ¡Esperen! No es hora de comenzar.

Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos

- Ahora -dijo la maestra- vamos a hacer una serpiente
- ¡Bien! – pensó el niño. A él le gustaba hacer víboras. Y comenzó a hacer algunas de diferentes tamaños y formas. Pero la maestra interrumpió y dijo:

- ¡Esperen! Yo les enseñaré como hacer una serpiente larga. - Así… – mostró la maestra. ¡Ahora pueden comenzar!

El niño miró la serpiente que había hecho la maestra y después miró las suyas. A él le gustaban más las suyas que las de su maestra, pero no dijo nada. Simplemente volvió a amasar la plastilina, e hizo una serpiente como la de la maestra. Era una serpiente delgada y larga delgada y larga. De esta manera, el niño aprendió a esperar y a observar, a hacer las cosas siguiendo el método de la maestra.

Tiempo más tarde, el niño y su familia se mudaron a otra casa, en otra ciudad
y el niño fue a otra escuela.

Esta era una escuela mucho más grande que la anterior. También tenía una puerta que daba a la calle, y un camino para llegar al aula. Esta vez había que subir algunos escalones y seguir por un pasillo largo para finalmente llegar allí.

Justamente ese primer día que el niño estaba allí por vez primera, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo.

- Bien, pensó el niño. Y esperó a la maestra para que le dijera cómo hacerlo. Pero ella no dijo nada, solamente se limitaba a caminar por el aula.

Cuando se acercó al niño, la maestra dijo:
- ¿Y tú no quieres dibujar?
- Sí, ¿pero qué vamos a hacer? - dijo el niño.
- No lo sabré hasta que tú lo hagas - contestó la maestra
- ¿Pero cómo hay que hacerlo? Volvió a preguntar el niño
- ¿Cómo? dijo la maestra - De la manera tú que quieras –
- ¿Y de cualquier color? Preguntó el niño
- De cualquier color – dijo la maestra y agregó:
- Si todos hicieran el mismo dibujo usando los mismos colores...¿cómo podría yo saber de quién es cada dibujo y cuál sería de quién?
- No sé… – dijo el niño.  Y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde. 



Y así, reivindicamos hoy la creatividad de los peques, sin limitaciones, sin modelos a seguir, dejando que expresen a su modo, con sus gustos y preferencias, desarrollando su capacidad de hacer por sí mismo y no su capacidad de obedecer y copiar, limitándose a un modelo dado.

¿Qué adultos serán en el futuro si dependen de lo que hacen otros para ellos actuar?

miércoles, 19 de junio de 2013

Organizando el aula

Sabemos que el espacio del aula es uno de los factores que más ayudan a crear y estimular el aprendizaje en los pequeños, por tanto, debe convertirse en un lugar que favorezca la adquisición de conocimientos, que encienda en los niños la chispa de la curiosidad y la necesidad de experimentar, manipular, conocer lo que le rodea y acceder a ello de manera autónoma.

Y para conseguirlo, se ha de seguir una serie de criterios que a continuación les exponemos que probablemente, si los plasman en sus aulas, ¡les brindará consecuencias muy positivas!

1. El aula la estructuraremos en distintas zonas de juego o trabajo, que favorezca la diversidad de opciones y la elección por parte del niño. No se puede llevar a cabo un buen proceso de enseñanza-aprendizaje si el aula se compone de un solo espacio lleno de materiales y recursos sin un orden. Como en nuestros hogares la vivienda se divide en zonas, ¡el aula ha de estarlo también! Así al niño le es más fácil comprender el espacio y acercarse a él en función de lo que le interesa.

Ejemplo de organización del aula
2. Estas zonas de juego-trabajo han de estar claramente delimitadas y diferenciadas, por medio de mobiliario y etiquetas identificativas significativas de modo que el pequeño pueda distinguir fácilmente los límites. ¡El niño debe saber dónde está en cada momento, y así construir la representación mental del aula!

3. Ha de ser una organización flexible, de modo que nos permita una fácil y rápida transformación en función de las actividades y juegos que en ella se vayan a llevar a cabo. Para ello, podemos contar con mesas y sillas plegables, mesas ensamblables, mobiliario fácil de rodar, etc, para modificar los tipos de agrupamientos (actividades individuales, en grupos de 4, en grupos de 8...), aumentar el espacio libre del aula para grandes asambleas o juegos de motricidad, teatro, guiñoles, etc. Un aula fija, estática, cuya organización difícilmente permite el cambio y la innovación no favorece el aprendizaje integral del alumno. El aula debe adaptarse al tipo de contenido que se trabaja en el aula.

4. El mobiliario y los materiales han de ser fácilmente reconocibles y accesibles para que favorezcan la autonomía del niño, y que este no dependa del adulto constantemente para utilizarlos, siempre dentro de unos márgenes obligatorios de seguridad e higiene.

5. Procuraremos instaurar en el aula una gran variedad de zonas  que den respuesta a todas las múltiples necesidades e intereses de los pequeños y que, además, favorezcan todas las posibilidades expresivas (zona de juego simbólico, zona de matemáticas, zona de lenguaje, zona de lectura, zona de descanso...)

6. Asimismo, estas zonas del aula deben ser polivalentes en su uso, es decir, nos tiene que permitir utilizarlo con diferentes fines. Por ejemplo, la zona de descanso puede ser utilizada para las actividades en gran grupo o asambleas; la zona de disfraces puede ser empleada para realizar sencillas obras de teatro...

7. El aula tiene que transmitir cierta sensibilidad estética. A parte de hacerla agradable, cómoda y acogedora para los niños, debe transmitir aprendizajes sobre la estética y la artística, apostando por una aula creativa, colorida, llamativa, y, sobre todo, personalizada utilizando para ello las producciones de los niños o aquello que les hace sentir ''como en casa'': es su aula, no un aula cualquiera, y con esto pretendemos desarrollar el sentimiento de pertenencia en ellos. Olvidemos los personajes estereotipados, de televisión, e incluyamos en el aula una decoración propia, ¡hagámosla nuestra!

8. Por último, haciendo referencia a la personalización, el aula tiene que recoger y plasmar la diversidad y pluralidad de personas, culturas, razas, características que en ella conviven, fruto de la heterogeneidad que reina en las escuelas.

lunes, 17 de junio de 2013

¿Creemos?



Definido como un hecho que describe cómo la creencia que otra persona tiene sobre tí presenta un gran poder para influir en tu rendimiento, el efecto pigmalión es uno de los sucesos más importantes que todo educador debe conocer. Se encuentra íntimamente relacionado con las expectativas, esa visión o suposición de futuro que tenemos de cada persona de nuestro entorno, y por tanto, de cada alumno que se encuentre bajo nuestra guía, que está basada en el potencial de desarrollo que el maestro presiente de cada niño.

 ¿Dónde radica la importancia de estos dos términos? Sencillamente, radica en que en función de las creencias o expectativas que tengamos de cada niño, que directa o indirectamente se las transmitiremos y él las percibirá, este podrá progresar hasta niveles infinitos, de manera moderada o, incluso, retroceder y empeorar, si así lo espera el docente...lo que ha sido llamado como efecto pigmalión negativo, el que produce que la autoestima y potencial del sujeto disminuya causada por las desesperanzadoras expectativas que ha percibido hacia él de las personas más cercanas, como lo somos los docentes.


Por tanto, animo a todo educador a tomar conciencia de este poder que nos ha sido otorgado para influir positivamente en el desarrollo de nuestros pequeños, partiendo de cero, sin etiquetas, sin prejuicios, sin ideas previas, tomando a cada niño como un ser con un potencial ilimitado que puede alcanzar capacidades y habilidades maravillosas si los adultos y personas de su entorno, a los que el niño les tiene un gran amor y fidelidad y toma como absolutamente verdadero las características con las que estos adultos los definen, creyéndose un fracaso si su mamá se lo ha dicho, creyéndose una mala persona si su profesor también se lo ha dicho, o creyéndose una persona con muchas virtudes y posibilidades si así su entorno se lo expresa constantemente, centrándose en sus fortalezas y no en sus debilidades, para producir un efecto pigmalión positivo, unas expectativas sanas. Es más, ¿por qué no dejar que el propio niño marque sus expectativas? ¿Lo orientamos hacia ello?

Pero, ¡cuidado! Hemos de ser realistas, intentando alcanzar el cielo con los pies en el suelo, y que las expectativas que tenemos de cada niño sean acordes a sus características, ¡sin desbordarlos ni presionarlos hacia metas irreales! Si no, el pequeño se sentirá como el chico de la segunda foto... y cargar desde los 4 o 5 años con ese peso ya sabemos qué tipo de consecuencias traerá.


No hay mejor educador que el que cree en sus alumnos.

jueves, 13 de junio de 2013

Educando el cuidado del medio ambiente

Hoy este post lo dedicamos a nuestro medio ambiente, nuestro entorno, nuestra naturaleza, y nuestra tierra, esa que tan mal estamos tratando. Para cambiar esta desagradable situación, se debe empezar por la educación de los más peques (¡son el futuro!), así que aquí tienen algunas ideas para introducir en el aula buenos hábitos de cuidado, respeto y cariño por el precioso mundo que nos rodea.






1. MURAL: Motivos por los que debemos cuidar el medio ambiente.

Este mural se realizará plasmando en él las ideas y opiniones de los pequeños, tras debatir en asamblea.


2. MURAL: ¿Qué podemos hacer nosotros para cuidarlo?

Ahora, una vez los peques son conscientes de por qué hay que cuidarlo, se pasará a la acción directamente debatiendo con ellos ideas y propuestas que se pueden instaurar en el aula para contribuir al cuidado y conservación del entorno.

De todas las ideas, se elegirán las que se crean oportunas y que, obviamente, puedan ser cumplidas. 

Posteriormente, a modo de ''normas'' o acciones a tener en cuenta cada día, se elaborara un mural entre todos donde se idenfitique cada acción. Para motivar a los peques, se les pueden dar pequeñas recompensas a aquellos que, a lo largo de la semana, han llevado a cabo dichas acciones.


3.  Separamos la basura.

Otra buena idea es enseñar a los peques a separar los envases, preparando para el aula 3 cajas de cartón grandes que se pintarán una de azul, otra de amarillo y otra de verde, para que día a día, los desechos que se vayan generando en el aula, los niños los distribuyan para favorecer así el reciclaje durante todo el curso, desde que se ponga en marcha la iniciativa.


4. Película ''Lórax: en búsca de la trúfula perdida''. 

¡Todo un ejemplo sobre el cuidado del medio ambiente! 
Hablamos de ella en este post.










5.Cuidamos nuestras plantas.

Se puede tener en el aula una o dos plantas que los niños deben cuidar. El proceso es más motivador si, además, son los niños los que plantan la semilla y, día tras día, van descubriendo cómo la planta crece si la cuidamos, y cómo se estropea si no tenemos una actitud de respeto y conservación.

Esa planta puede convertirse en ''La planta de la clase ------'', creando así una seña de identidad y pertenencia que hará que los peques la sientan más como algo suyo, algo cercano.

6.  ¡Reutilizamos materiales!

Una vez por semana se puede realizar en el aula manualidades o útiles cuyos materiales sean totalmente reciclados, para demostrar a los peques que muchas cosas pueden ser utilizadas más veces, y que no siempre son las cosas nuevas las únicas con las que se puede hacer ''arte'' u objetos de utilidad.

Como ejemplo, les dejo estas imágenes de algunas manualidades o útiles para el aula con objetos reciclados:





miércoles, 12 de junio de 2013

Instrumentos Caseros: Palo de lluvia

La música es algo muy valioso, a través de la cual se pueden aprender infinidad de cosas. Por ello, hoy les mostramos cómo elaborar un palo de lluvia (sí, ese instrumento que, al girarlo lentamente, suena, como su nombre indica, como la lluvia). 

¿Qué trabajamos con ello?

Principalmente:
- La motricidad fina de los peques.
- Su creatividad.
- Su capacidad de organización y planificación en los pasos a seguir para elaborarlo.
- Su habilidad musical y rítmica.

¡Allá vamos!

Materiales

- Material con forma cilíndrica y con cierta resistencia pero fácil de atravesar (dependiendo de las dimensiones que queramos para nuestro palo de lluvia y el sonido que se crea al chocar con las paredes de él, en este caso hemos utilizado el cartón del rollo de servilletas).
- Pinturas (témperas, acuarelas, rotuladores, cualquier cosa para decorar el palo de lluvia)
-Dos trozos de cartón pequeños (con la medida suficiente para tapar el diámetro del cilindro).
- Palillos
- Arroz, lentejas, garbanzos.
- Cola (bajo supervisión adultos)
- Cutter (solo adultos)


1.  OPCIONAL, no aconsejable para niños muy peques: Atravesamos el cartón de un lado a otro con los palillos (10-15) para que ejerzan de obstáculo y no caiga de sopetón de un extremo a otro el relleno ( por ejemplo, arroz).

2. Tapamos uno de los extremos del cilindro con uno de los trozos de cartón pequeño pegando este al borde con cola. Esperamos hasta que esté seco y bien pegado.

3. Introducimos el arroz, lentejas... en el cilindro.

4. Tapamos el otro extremo del cilindro con el trozo de cartón pequeño mediante el mismo procedimiento anterior (paso 2).

5. Recortamos con el cutter el cartón sobrante en los extremos.

6. ¡A DECORAR EL PALO DE LLUVIA!

 La inspiración mía me llegó precisamente del nombre de este instrumento casero. Por ello, utilizando témperas, lo pinté simulando agua.



El resultado es fantástico, especialmente porque tras hacerlo se le puede dar muchísimo uso acompañando sus canciones favoritas, siguiendo o creando ritmos, y en definitiva, estimulando la inteligencia musical del niño.

¿Probamos?

viernes, 7 de junio de 2013

¿Esto es TDAH?

Hace un tiempo me topé con este vídeo navegando por Youtube. Con mucha curiosidad, le di al play para reproducirlo... y llevarme una decepción.



¿El mensaje que trasmite? Básicamente, que un niño con TDAH y sin medicación no es nada, sin embargo, desde que se medica, se vuelve un niño genial, lo cual me parece una barbaridad con un 'sin sentido' importante.

Todavía con la duda que existe hoy día sobre si el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad es real, y no una invención con fines económicos o de puro márketing para beneficio de las farmacéuticas, por ejemplo, me planteo cómo es posible mostrar una visión tan superficial y médica del TDAH, tan basada en la idea de que proporcionar tratamiento farmacológico (y ni siquiera de medicina natural, sino pura química) es lo que asegurará una mejora de la conducta del niño. ¡Qué error!

Donde haya una intervención educativa de calidad y unos papás y profesionales educadores involucrados en el proceso de moldeamiento de la conducta del niño en un ambiente estimulador, conocedor de las características y necesidades del niño, que le proporcione seguridad y confianza y que, además, todo ello se lleve a cabo desde el cariño y el afecto, que se quite cualquier fármaco.

No hay mejor medicina que la propia educación.