Artículo de opinión para Educa'T
''- Y tú, ¿qué estudias?
- Pues estoy haciendo Magisterio.
- Ah..''
Triste pero cierto. Son muchas las ocasiones en las que nos encontramos con personas que no valoran la profesión del docente, del educador, y la mira con indiferencia e incluso algo de desprecio, infravalorándola.
A pesar de ser aún estudiante de carrera, considero que la labor educativa es uno de los papeles más importantes y fundamentales que pueden llevarse a cabo, ya que somos personas que nos vamos a dedicar a formar personitas, crear individuos. Está en nuestras manos, a parte de en las de los familiares, sentar las bases de la personalidad de cada uno, ayudarlo a avanzar y progresar y ofrecerle posibilidades que lo conviertan en un humano autónomo y libre, capaz de construir su futuro, puesto que educar no es solo transmitir información, va mucho más allá: se refiere a fomentar valores, a guiar el proceso de búsqueda de motivaciones, a intervenir ante dificultades de sus niños.
Por ello, es una tarea que exige un alto grado de compromiso y vocación, aunque muchos docentes que ejercen hoy día carecen de ello y se dedican a ser profesor por motivaciones más bien económicas, y probablemente esto ha sido lo que ha provocado que en la sociedad española en general se haya extendido esa falsa creencia social de desprestigio del profesor.
¿Por qué en Finlandia ser docente presenta un prestigio infinito? Allí, solo el 15% de las personas que desean serlo realmente lo alcanzan por el simple hecho de que antes de entrar a estudiarlo se valora la VOCACIÓN que siente. Y si esto fuera así aquí, se acabaría probablemente esa mala visión que se ha generalizado de la profesión docente.
Se ha facilitado excesivamente el acceso a la carrera y eso conlleva permitir que personas sin ap/actitudes para educar con calidad accedan a este mundo. Y es así como luego tenemos testimonios y casos de profesores que insultan a sus alumnos, otros que les gritan, otros que los humillan, otros que les quiere amargar la vida a los pequeños por frustraciones propias. Es duro, pero cierto.
Y con esto hago un llamamiento, en primer lugar, a todos esos futuros estudiantes de la carrera docente que piensen bien si educar es lo que le ''corre por las venas''; y en segundo lugar, a todas aquellas personas que tachan la profesión y la carrera de ''fácil'', ''solo pintar, dibujar y recortar'' que piensen dos veces antes de hablar. O mejor, que charlen un ratito con un BUEN maestro y pasen un día de trabajo con él, a ver si siguen opinando lo mismo.
Que este tipo de creencias NO te impidan seguir con el sueño de ser educador. El valor de serlo está en función del que tú quieras darle. Y recuerda:
La docencia es la única profesión que crea a todas las otras profesiones.
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