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lunes, 16 de junio de 2014

FpN: Filosofía para niños


¡La puerta que la FpN ofrece a la educación acaba de abrirse en el blog!
¿Entramos?

Allá por 1969, el filósofo estadounidense Mathew Lipman diseñó el Programa de Filosofía para Niños (FpN), programa que hoy día se aplica en más de cincuenta países y gracias al cual la filosofía ha vuelto a la escuela con un sentido más enriquecedor. Apunta que es necesario preparar a los niños para que sean capaces de pensar por sí mismos, a fin de que puedan renovar creativamente la sociedad en la que viven, y al mismo tiempo, favorecer su propio crecimiento creativo; ser capaces de evaluar el mundo, la sociedad y a sí mismos. En otras palabras, como expresan Angélica Sátiro e Irene de Puig, se trata de desarrollar las habilidades de pensamiento necesarias para ayudar al pequeño a pensar por sí mismo.


¿Cuáles son las habilidades de pensamiento?

Son las siguientes. Están basadas en los cuatro bloques de taxonomía que Lipman usa en su currículo filosófico para niños:

- Habilidades de investigación, para aprender a adivinar, observar, buscar, formular hipótesis, idear, inventar, buscar alternativas...

- Habilidades de conceptualización y análisis, para saber organizar la información, buscando ejemplos y contraejemplos, comparar, establecer semejanzas y diferencias...

- Habilidades de razonamiento, para relacionar conceptos, ampliarlos, buscar y dar razones, relacionar causas y efectos, establecer criterios...

- Habilidades de traducción y formulación, para relacionar lenguaje y pensamiento, aprender a explicar, interpretar, improvisar, traducir el lenguaje oral al plástico, a la mímica...


La sesión de FpN: cuestiones metodológicas

- El grupo ha de estar dispuesto en posición circular para facilitar el diálogo, incluyendo el docente, a modo de asamblea, para que  todos podamos vernos las caras, los cuerpos, quién se está expresando y cómo lo hace.

- Preferiblemente se realizará las primeras horas de la jornada escolar.

- El ambiente del aula, como recurso educativo, es fundamental (música relajante que favorezca la concentración, luz tenue, silencio exterior o poco ruido....)

- Y por último, establecer junto a los pequeños unas normas para el debate, el juego de preguntar y responder. Es esencial levantar la mano para hablar, respetar el turno de palabra, responder a las preguntas con una explicación o razón (esto se consigue con la práctica, ya que requiere un gran esfuerzo cognitivo para el niño especialmente en las edades más tempranas), y escuchar ACTIVA Y ATENTAMENTE (¡clave!)

- Grabar el diálogo (en vídeo o audio), o trascribir las respuestas de los niños.


La sesión de FpN: actividades

¿Y cómo iniciar la sesión? Hay diversas formas de hacerlo.

Por ejemplo, introduciendo una caja sorpresa o cofre del tesoro de la que salen las propuestas temáticas para trabajar en la sesión mediante un recurso adaptado a la edad de los niños y, si es posible, utilizando la fantasía y la magia propia de la infancia que permita trabajar el dilema filosófico en cuestión. Las marionetas de personajes que conocen los niños, muñecos, un vídeo de alguna actitud a debatir que haya surgido en clase durante la semana, una pintura, una escultura, una música, una película, noticias de periódicos, cuentos, una imagen son medios fantásticos para introducir el tema filosófico.

En primer lugar, se habrá de informar a los niños cuál es el tema que se está tratando, para seguir el camino dialógico correcto evitando divagar  a través del medio o recurso que se ha seleccionado (por ejemplo, una pintura como el Guernica para el concepto de paz-guerra, aunque claramente la elección del recurso dependerá, como siempre, de la edad y desarrollo cognitivo de los destinatarios).

Una vez el tema se ha iniciado, se procede a  formular preguntas abiertas acerca de lo que representa o se refleja, o cada uno interpreta del recurso mostrado (continuando con el ejemplo, el Guernica), profundizando cada vez más en el tema por la complejidad gradual de las preguntas y en función de las respuestas, curiosidades, ansias de saber, conocer y prolongar el diálogo de los pequeños.

Tras ello, es muy interesante realizar una traducción del pensamiento, del lenguaje oral (lo que han dicho los niños) a otro lenguaje, como el plástico, el corporal, gestual, ayudando así  elaborar y a expresar su pensamiento. ¡Recuerda que los niños tienen cien lenguajes!



En definitiva, la  FpN supone, como dice Lipman una transformación de fondo en el sistema educativo. Más que una simple adición de una disciplina en el currículum debería ser una parte fundamental de él. Jose Antonio Marina añade una novena competencia, la competencia filosófica, que implicaría el desarrollo de las habilidades de pensamiento, de un conjunto de valores éticos y de una serie de actitudes que conformarán una estructura mental básica para el desarrollo de la inteligencia social y personal, siendo además habilidades y destrezas extrapolables a todos los saberes.

Continuaremos indagando en el mundo de la filosofía para niños durante la semana, entre otras cosas, conociendo el Proyecto Noria. ¡Acompáñanos!


Más en el libro Luz de escuela: creatividad e IIMM en el aula, editorial CEP.

2 comentarios:

  1. Muy interesante, pienso que es de gran importancia enseñar a pensar a los niños desde pequeños ya que así cuando sean mayores se cuestionarán todo mientras aprenden a tener criterio y preferencias. Aprender a pensar y no a reproducir, esa es la clave. Enhorabuena por el post, besitos.

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  2. ¡Qué entrada más interesante! Gracias por compartirla, me gusta. Un beso.

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