SECCIONES

miércoles, 26 de marzo de 2014

Querido cansancio

Es cierto que la vida a veces cansa. Cansa, nos apaga y oculta en algún lugar muy profundo la ilusión que algún día sentimos. ¿Pero la vida no consistía en hacer todo lo posible por ser feliz?

De vez en cuando, durante mi etapa de formación, la vida me pone a prueba escuchando decir a los encargados de la tarea más bonita del mundo, educar, (y que nadie lo ponga en duda), que están cansados. Cansados. ¡Ay, qué palabra! - pienso... Y me recorre un escalofrío de arriba a abajo. Me asaltan preguntas como...

¿diré algún día lo mismo?
¿cuánto tardaré en cansarme?
¿tardaré poco?
¿habré elegido la carrera y profesión correcta?

Y entonces, como por arte de magia, mi conciencia optimista hace acto de presencia y me hace la pregunta estrella, casi enfadada:

¡Pero María...! ¿tú llegarás a cansarte?

Y me imagino a mi yo docente cansado. Y con ello, un aula cansada. Unos niños cansados. Unos juegos cansados. Unas canciones cantadas cansadas. Unas manualidades cansadas. Unos cuentos cansados. Un trabajo cansado que acabará en la más aburrida monotonía. ¡Qué horror! 

Y pienso en el pasado,  cuando hace tres años decidí que la educación sería mi lugar de residencia laboral fijo, o al menos ese iba a ser (y es) mi objetivo, mi meta. Y pienso en lo vivido en mis tiempos de prácticas. Y pienso en los momentos que he pasado rodeada de niños. Entonces me pongo seria, me miro al espejo y mirándome a los ojos me hago la otra pregunta estrella:

sábado, 1 de marzo de 2014